Sistemas de transporte, medicina, ciencia, educación, deportes y arte son áreas que en su mayoría han tenido una visión masculina desde sus inicios.
¿Alguna vez se han preguntado por qué cuando van a un baño público hay tanta fila en el baño de las mujeres y simplemente en el baño de los hombres no existe esto?
La respuesta a esta pregunta puede ser más compleja de lo que pensamos.
Sistemas organizacionales y espacios de uso común por décadas han sido diseñados desde una visión cisgénero-masculina. Eligiendo al hombre cis, su cuerpo y necesidades como referencia para diseñar, por ejemplo, baños públicos. Esto puede explicar por qué las mujeres nos demoramos más que los hombres cis en los baños públicos.
La mayoría de estos espacios no están diseñados para satisfacer las diferentes necesidades de las mujeres, algunas necesidades tienen que ver con el rol de cuidado que una gran parte de nosotras ejerce en la sociedad y otras simplemente por razones biológicas. Como ejemplo, podemos resaltar la escasez de lugares para que las que tienen bebés en brazos puedan cambiarles el pañal o la ausencia de dispensadores de toallas higiénicas, entre otras más.
La ausencia de estos espacios enfocados a las necesidades fisiológicas y sociales de las mujeres cis, trans y no binarias hace más difícil, y por consecuencia, demorada su experiencia en los baños públicos a comparación de los hombres cis.
Pero ¿por qué si hoy en día existen mujeres arquitectas, no son ellas las que diseñan estos baños? ¿O por qué estos tipos de espacios no se diseñan más teniendo en cuenta las necesidades de nosotras?
Simple, porque en la actualidad el género, la posición social y el color de piel siguen siendo determinantes para alcanzar puestos de poder, los mismos puestos de poder que te permiten, por ejemplo, diseñar un baño público.
Las mujeres
arquitectas son pocas en relación con los hombres arquitectos, ingenieros
civiles, etc., que ocupan estos puestos, además, las directrices que deben
seguir muchas mujeres en trabajos que son dominados principalmente por hombres
hace que sea muy difícil cambiar los modelos tradicionales de espacios de uso
público que han estado por años.
Ahora
sumémosle lo acostumbradas que muchas mujeres están con este sistema
patriarcal, lo que hace que varias ni siquiera vean esta problemática que las
afecta de forma tan directa.
Pero, por más "bonito" que hayan podido pintarnos el escenario a las mujeres “modernas” del siglo XXI, lo cierto es que aún estamos lejos de tener una inclusión verdadera (estructuralmente hablando) en una sociedad diseñada por y para los hombres cisgénero.
Si quieres ahondar de forma más profunda en esta problemática, les recomiendo leer este artículo.
A todas estas, no han sido solo las mujeres las que han sido discriminadas y no se les ha permitido ocupar puestos de poder en la sociedad, sino también a los hombres trans, que no solo han sido más invisibilizados que las mujeres cis o trans, sino que han sido borrados de la historia. Todo esto, por su naturaleza disruptiva, que desafía la norma del “hombre ideal” que hoy en día se profesa en los medios de comunicación y por un aparente silencio intencional que una parte de los hombres trans que no son “detectados” ha escogido para no perder privilegios masculinos.
Seamos honestxs, que un hombre tenga vagina y pueda dar a luz no es algo que la sociedad hoy en día vea como algo aceptable. Esto debido a la idea tan rígida (y machista) que tienen gran parte de las personas respecto al género. Pero más aún, el imaginario tan equivocado que se ha formado respecto a la masculinidad.
Hablar de
las transmasculinidades abre un importante debate en lo que respecta al
significado real de lo que es ser un hombre (que no es solo tener un pene).
Según la Organización Mundial de la Salud 7 de cada 10 personas que se suicida en el mundo son hombres cisgénero y las cifras son muy parecidas en lo que respecta al consumo de sustancias psicoactivas, encabezadas también por hombres cis. También son más propensos a desarrollar enfermedades mentales como la depresión o ansiedad. Una prueba más de cómo el patriarcado afecta al mismo hombre.
Pero todas estas cifras no son comparadas, por ejemplo, a las cifras de suicidio y enfermedades mentales en personas no binarias y transgénero, donde los números sinceramente son muy alarmantes. La edad promedio de una persona trans en Latinoamérica oscila entre los 28 y 33 años.
Ahora, imagínate mezclar todo ese peso de ser un hombre en esta sociedad tan tóxicamente masculina combinado con ser al mismo tiempo una persona transgénero. Ahí es donde vemos el dilema que viven los hombres trans.
Empecemos con que desde que los hombres trans deciden hacer su transición social es más difícil que los tomen en serio (a diferencia de las mujeres trans) y esto entre muchos otros problemas, tiene una explicación: la representación y la percepción que la sociedad tiene sobre los hombres trans.
Yo sé que para la mayoría de personas parece ser que no existen muchos hombres trans comparados a la cantidad de mujeres trans que podemos reconocer en el diario vivir, pero esta percepción no tiene nada que ver con la realidad, simplemente esto es una percepción.
Según los pocos estudios que existen hasta la fecha sobre hombres trans, hay una cantidad muy similar tanto de hombres trans como de mujeres trans, lo que desmiente esa percepción de que hay pocos hombres trans en el mundo.
Debido a los avances que hemos tenido como sociedad (esto en gran parte gracias al activismo pro LGBTIQ+ y movimientos feministas) es que hemos podido experimentar una aceptación lenta, pero frecuente de las nuevas feminidades, como es el caso de las mujeres trans o de las mujeres trans no binarias, sin embargo, todo lo contrario pasa cuando hablamos de nuevas masculinidades y transmasculinidades donde no hemos avanzado casi nada. Una prueba de esto es la poca inclusión que se les da a los hombres trans en nuestra sociedad y en áreas tan importantes como la salud, la educación y en los movimientos sociales.
En el caso de la salud, es muy difícil el acceso de los hombres trans a procesos importantes como lo es la terapia de reemplazo hormonal o las cirugías de afirmación de género. Donde existen menos estudios y tratamientos médicos para hombres trans que para mujeres trans.
Otro tema muy importante que hay que hablar respecto a la salud de los hombres trans es con el tema de la menstruación y el embarazo. Las personas tienen que aceptar que la menstruación no es un tema únicamente de las mujeres o del género femenino, porque hay mujeres que menstrúan y hay mujeres que por alguna u otra razón no pueden menstruar. Y de la misma manera así como hay hombres que no pueden menstruar, hay hombres que si menstrúan, como algunos hombres trans, que tambien pueden quedar embarazados.
Hay que separar el cuerpo del género, y es por eso que cada vez es más común que en vez de referirse a las personas que menstrúan como simplemente mujeres ahora se les diga: personas menstruantes.
El lenguaje aquí es muy importante, porque en realidad el lenguaje representa los estilos de vida de las personas, representa las identidades. Y sí, si es necesario modificar el lenguaje para que los hombres trans sean incluidos. Me parece muy bien que se refiera a los hombres que pueden gestar como personas menstruantes, porque es lo que son.
Dejemos de vincular los cuerpos con los géneros, o sea, automáticamente pene - hombre, vagina – mujer. No, eso ya está mandado a recoger, creo que ya debemos tener un pensamiento mucho más avanzado con respecto a los hombres trans, esto inevitablemente tiene que estar aplicado al lenguaje.
Otro gran problema que pasa con los hombres trans es que para ellos es mucho más fácil hacer el Cispassing.
¿Qué es el Cispassing?
Bueno, el Cispassing se refiere a una persona transgénero que pasa como cisgénero en la sociedad y así las demás personas no se dan de cuenta que es transgénero.
Como es fácil que muchos hombres trans hagan el passing (después de haber pasado por terapia de reemplazo hormonal y diferentes tratamientos de afirmación de género), es más fácil que sean aceptados como hombres en la sociedad. Es por eso que también sus identidades y experiencia de vida trans puede ser menos evidentes (a diferencia de las mujeres trans) porque como “no aparentan ser trans” las personas no los ven como personas trans, lo que hace que en algunas ocasiones se les dé menos importancia a sus luchas dentro de la comunidad transgénero.
Así como también a causa de que una gran parte de ellos, por miedo a perder privilegios sociales o temor a sufrir discriminación, no se atreven de hablar públicamente de sus experiencias.
Sin embargo, que una persona “no aparente ser trans” no significa que no viva algunos de los problemas que atraviesan otras personas trans que “sí aparentan”.
Obviamente, hacer el Passing, y lo digo por experiencia, tiene algunos “privilegios” en esta sociedad heteronormativa. Pero eso no nos da los mismos beneficios que tienen las personas cisgénero.
Aunque como personas trans seamos lo más aparentemente cisgénero visualmente, aún así sufrimos discriminación y sufrimos muchos tipos de violencia multitudinaria, no solo de las esferas más conservadoras de la sociedad, sino también por parte de la misma comunidad LGBT.
Es evidente que dentro del mismo colectivo LGBT existen problemas de inclusión para los hombres trans, y esto tiene una explicación.
Muchos de los problemas que sufren los hombres trans en la actualidad con respecto a la visibilidad que se les da, tiene que ver porque no hay suficiente representación de ellos en los medios de comunicación. Esto sumado a que el perfil de las mujeres trans es mucho más “comercializable”, es mucho más “vendible” en los medios que la imagen de un hombre trans.
Como la imagen del hombre, y peor, del hombre trans, es menos mostrada, esto los afecta directamente es su diario vivir.
Sus historias no son visibles en televisión, no son visibles en cine, no hay presentadores trans, no veo políticos trans y eso es una deuda enorme que la sociedad les debe a ellos.
Prácticamente, la sociedad los ha anulado. Ellos existen. Ellos están. Pero no tienen representación.
Hacen falta más hombres trans en los medios, en las pantallas, para que podamos sentir sus historias de forma cercana, para que nos puedan contar sus vidas y podamos saber mucho más de ellos.
Para que las vidas y problemas que viven los hombres trans sean visibles, es necesario que haya más hombres trans a nuestro alrededor que abiertamente hablen de su experiencia de vida trans. Que sus historias inunden los titulares de los periódicos y podamos sentir más cercanas sus luchas.
Y es que gran parte de la problemática de no tener suficiente información y representación de ellos va de la mano de un machismo sistemático muy inmerso en las personas.
Para la gente, aún en la actualidad le sigue siendo muy complicado diferenciar el género del cuerpo, que son dos cosas extremadamente diferentes.
Esto en parte porque no hay una educación real sobre lo que es el género, lo que hace que tanto jóvenes como adultos no puedan entender la existencia de hombres que menstrúan y pueden quedar embarazados.
Porque nuestra idea de lo que ser un hombre ha estado tan limitada y tan llena de prejuicios, que hemos creado una imagen del hombre hasta más idealizada e irreal que el de la mujer.
Al hombre se le ha limitado tanto en sus funciones que hemos convertido la educación basada en género que le damos a nuestros niños y adolescentes en una cartilla de conductas admitidas que tienen que cumplir de manera obligatoria y conductas prohibidas que por nada del mundo los hombres pueden permitirse.
Tenemos que aceptar que no estamos en la edad de piedra, como humanidad hemos avanzado tanto a estas alturas que es evidente que la naturaleza del hombre no se limita únicamente a hablar de deportes, tener sexo y proveer en un hogar. Ese pensamiento ya está mandado a desechar a la basura, los hombres de hoy saben dentro de ellos que son seres vulnerables, con sentimientos, que también sienten miedo al igual que nosotras las mujeres, que pueden desempeñar las labores de cuidado sin que eso los haga menos hombres.
Lamentablemente, ellos, a diferencia de nosotras, socialmente no tienen permitido ser sensibles y abiertos a causa de las normas y comportamientos que el sistema les impone desde niños.
Por otro lado, teniendo conocimiento de muchos testimonios de hombres trans, ellos dicen que es muy común que las amistades femeninas que tenían anteriormente les dejen de hablar por ellas supuestamente pensar que ellos se fueron al lado del “enemigo” o que las “traicionaron” cuando esto no es así.
Para las personas que creen que los hombres trans son unos traicioneros por hacer la transición a hombre, les digo una cosa. Aquí el problema no es del género masculino, el problema aquí no es el hombre en sí, aquí el verdadero problema es lo mal que el sistema ha interpretado al género masculino, para limitarlo y hacerlo básico e insensible para así poder perpetuar la cultura del consumismo y los roles tradicionales a través de él.
No nos digamos mentiras, el sistema actual ha utilizado a los hombres para perpetuar todo lo que ha estado mal durante muchos años. El sistema actual y todos sus seguidores deben entender que deben abrirse hacia nuevas expresiones humanas, hacia nuevas masculinidades, hacia nuevas feminidades. Si esta inclusión se hace posible, realmente todas las personas nos veremos identificadas con este sistema.
Yo opino que hacer una transición al género masculino representa más bien un acto de valentía. Atreverse a cambiar la percepción generalizada del hombre no es fácil y los hombres trans, que en su mayoría son hombres deconstruidos, entienden muy bien que ser sensibles no los hace menos y nos aportan un halo de esperanza, porque ellos saben que ser hombre va más allá de tener un pene y usar productos que digan “for men”.
La inclusión de más hombres trans nos da hombres más valientes para nuestra sociedad, con ideas nuevas que pueden revolucionar el mundo.
A los hombres trans les quiero decir que salgan, que muestren sus vidas, sigan haciéndose notar, no se rindan y luchen por sus derechos.
Yo como mujer trans los apoyo y no los veo como traidores, al contrario, los veo como personas muy valientes que en muchos espacios hasta la tienen más difícil que nosotras.
Obviamente, reconozco que ser hombre en la sociedad te da ciertos beneficios, pero en el caso de los hombres trans es un punto y aparte. Un punto y a parte que siempre los hará ser más hombres en algunos escenarios que los hombres cisgénero.
